Empoderamiento de las comunidades a través de la gestión de la información

Empoderamiento de las comunidades a través de la gestión de la información

En el 2014 emprendimos una labor titánica: tres periodistas batallando contra la desinformación en las redes sociales.

Durante las protestas de ese año, la desinformación fue la ola de un tsunami que nos ahogó a todos entre verdades, medias verdades, mentiras inocentes y descaradas. El fin era uno: crear pánico y alimentar la falta de confianza en las instituciones civiles, militares, políticas, económicas… (y no digo que sean confiables).

El punto es que en ese pandemónium hubo de todo: represión brutal, protestas violentas, llamados a la paz y a la conciencia y, sobre todo, noticias falsas puestas en línea (en redes sociales o mensajería instantánea) como parte de las campañas de desinformación en Venezuela y viajando lejos de las manos de muchos ciudadanos con buenas intenciones que no supieron reconocer los montajes.

El escenario se repitió en el 2017, menos cruento pero igual de efectivo en cuanto a la dispersión de información falsa. Y es que esto no es un juego, ni un hecho aislado. Las campañas de desinformación han sido y siguen siendo un método efectivo de control social. Lo veíamos en las dictaduras del siglo XX en forma de panfletos y rumores. La oposición a la dictadura, se escondía detrás de los panfletos anónimos, mientras que las dictaduras dejaban «escapar» información sobre torturados y desaparecidos que la gente común repetía bajo ese «cuando el río suena, es porque piedras trae» que aún hoy tratan de mantener con vida.

Cuando el río suena, es porque alguien trata de confundir

Pero el escenario ha cambiado porque las tecnologías han cambiado y eso está haciendo que la gente esté cambiando. Hoy los panfletos vienen en forma de cuentas de Twitter y Facebook que aparentan ser personas reales –muchos son identidades robadas- que cultivan seguidores a través de la expresión de opiniones políticas radicales para, luego, dejar escapar uno que otro «dato» que se vende en las redes como pan caliente. Por otra parte, las mismas personalidades del gobierno usan su presencia en línea para dejar ver sus próximos pasos entre chistes malos o supuestos que luego no son negados, más bien comprobados por los hechos.

Las campañas de desinformación han sido y siguen siendo un método efectivo de control social.

También están los periodistas con sus fuentes protegidas y confiables que, a las pruebas me remito, más de una vez se han prestado para las campañas de desinformación. Eso, sin contar que los periodistas también somos humanos. Sí, estamos entrenados para procurar la objetividad pero eso no implica que nos deje de doler lo que pasa el venezolano común o que nos nos dejemos llevar por las emociones en algún momento al difundir alguna información sospechosa. Y los medios de comunicación… como empresas de la información en la era digital, sacrifican la calidad por la cantidad, prefieren aumentar los clicks y no el número de consumidores de información críticos y responsables, así que inundan sus portales con información basura, escueta, innecesaria o, en el peor de los casos, manipulada y amarillista.

En el medio de ese círculo de tiburones de información, sobre información y desinformación está el ciudadano común intentando comprender qué es lo que pasa en Venezuela para poder sobrevivir a ella. Su consumo de información depende del –ya complicado- acceso a las tecnologías, la censura oficial y la mala calidad de la oferta informativa; y, a su vez, de su consumo de información dependen sus decisiones políticas y cómo éstas afectarán el futuro de la Nación. Incluso la decisión de alejarse de las redes sociales es una posición política -como lo es la abstención a los procesos electorales- pero con un efecto directamente proporcional a su ignorancia del contexto político, económico y social.

De allí que en el 2017 El Medio Eres tú abandonara la trinchera digital para abrir espacios en forma de charlas y conversatorios donde pudiéramos compartir con los usuarios y aclarar dudas particulares con respecto a los sesgos de la información, la oferta noticiosa y las prácticas  desinformativas que tanto daño hacen a nuestra sociedad. Pero no era suficiente, no era suficiente para la gente y no es suficiente para nosotros como periodistas.

Los medios de comunicación, como empresas de la información en la era digital, sacrifican la calidad por la cantidad, prefieren aumentar los clicks y no el número de consumidores de información críticos y responsables

Así, pasamos a promover, apoyar y a formar la creación de redes de usuarios –en su mayoría, no periodistas- en torno a una práctica que consideramos, por demás, sana y funcional para una sociedad: el periodismo ciudadano. Así nos encontramos con venezolanos con ojo de águila para reconocer los fakes detrás de rumores, imágenes montadas, titulares malintencionados y chismes impulsados por los políticos. También nos conseguimos con ciudadanos venezolanos de pura cepa, comprometidos con hacer algo –aunque sea un granito de arena- para mejorar este panorama que, a simple vista, luce desesperanzador.

En este último grupo, está la comunidad de NS Venezuela. Una red de usuarios que, precisamente se conformó para burlar esos controles formales e informales y hacer llegar información de calidad a los habitantes de un pueblito del estado Bolívar. Su norte: compartir diariamente poca información pero información relevante y de fuentes comprobadas a través de grupos de WhatsApp que hoy suman más de 2.500 usuarios. A pesar de que comparten poca información, la calidad de su curaduría de contenido les ha valido la necesidad de migrar a una plataforma más amigable y con mayor alcance como Telegram.

Pero esos 2.500 usuarios tienen más necesidades de información y más voluntad de participar, por lo que las consultas sobre rumores y cadenas difundidas en Whatsapp, Facebook y Twitter no se hicieron esperar e impulsaron la creación del Foro Cazadores de Fake News, un grupo de crowdsourcing en Telegram en el que se captan, verifican y explican estos fenómenos de la desinformación que inundan los teléfonos móviles de los venezolanos. Con apenas unos 10 días de su creación, desde El medio eres tú nos involucramos en la dinámica de esta comunidad y les asesoramos y acompañamos en el siguiente paso: la optimización tecnológica con base en la disponibilidad de tiempo de los coordinadores del foro y la experiencia del usuario lector.

Hoy, Cazadores de Fake News aún no cuenta 60 días de su creación pero avanza a pasos gigantes con miras a convertirse en una comunidad de periodismo ciudadano autosustentable y sin fecha de caducidad. Por eso, desde El medio Eres Tú hemos decidido comenzar a compartir contigo lo que ha sido nuestro rol en este proceso con la esperanza de que tú mismo te atrevas a dar el salto por tu libertad de información, nosotros con gusto te apoyaremos.

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Autor

Kárlah Acosta

Lic. en comunicación social y LifeCoach. Como periodista trabajé en investigación y producción para medios audiovisuales tradicionales, ahora hago vida en Social Media.

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