La biblioteca de Leopoldo: lecciones ¿aprendidas?

La biblioteca de Leopoldo: lecciones ¿aprendidas?

Desde el pasado 01/05, cuando presuntos funcionarios del SEBIN allanaron la residencia del economista y líder político de la oposición venezolana Leopoldo López, ha sido mucho lo que se ha comentado en las redes sociales sobre el contenido de su biblioteca. Revisemos los hechos:

  1. El allanamiento se conoció cuando la propia Lilian Tintori, esposa de López, hizo públicas las fotografías que evidenciaban el desorden de la biblioteca.
  2. Nunca se mencionaron detalles del allanamiento: ni la hora, ni cómo se enteraron los López Tintori, ni si tuvieron la oportunidad de interactuar con los funcionarios durante el procedimiento.
  3. Tintori denunció que también fueron víctimas de robo –presuntamente a manos de los funcionarios del SEBIN- pero nunca se habló de las pertenencias robadas.
  4. En las fotos se evidenciaban dos cosas: una biblioteca en completo desorden y un televisor de unas 60 pulgadas que es inevitable preguntar por qué no cuenta entre lo sustraído ilegalmente.

A partir de allí se tejieron varias matrices de opinión: una que criticaba abierta o solapadamente los libros que se podían distinguir en medio de las fotografías (entre los que se cuentan El Álgebra de Baldor, El Capital y Mi Lucha); otra hablaba del aparente orden dentro del desorden desacreditando la denuncia de allanamiento, una tercera que sugería vínculos de López con el socialismo y una cuarta que señalaba la denuncia como un montaje, sobre la base de que en el Siglo XXI todas las bibliotecas son digitales.

De todas estas matrices, hay una que claramente tiene un solo fin: distraer; ciertamente, la crisis económica en Venezuela hace muy difícil que el ciudadano común pueda alimentar frecuentemente su biblioteca física. Esto, unido a la escasez de papel, baja oferta de editoriales, altos costos y otros aspectos. También es cierto que muchos venezolanos se han capitalizado a través de la venta de sus libros, pero de allí a decir que no existen bibliotecas físicas hay un trecho largo, sólo transitado cuando quieres llamar la atención a toda costa. Lo que sí es cierto es que la extensión de las bibliotecas físicas ha disminuido pero quienes conservan sus libros, los aprecian como el tesoro que son.

  • Biblioteca-Puerta.-Mayo-2019
  • Biblioteca-Giménez-Rodríguez.-Mayo-2019
  • Biblioteca-del-taller-Miranda.-Mayo-2019
  • Biblioteca-Camacho-Pacheco.-Mayo-2019
  • Biblioteca-Henríquez-Álvarez-Mayo-2019
  • Biblioteca-Carrero.-Mayo-2019

Otro hecho importante de destacar es que todos los usuarios reales de Twitter –como tú y como yo- tuvimos la oportunidad de ver en nuestro feed muchos tuits de desconocidos que hablaban de una o varias de las matrices antes expuestas. Es decir, tú y yo podíamos leer un tuit de alguien a quien no sigues, a quien no conoces ni de referencia y quien tampoco es una persona famosa, opinador o influencer por lo que, seguramente, en algún momento también te preguntaste ¿de dónde salió este? Esa pregunta tiene varias respuestas…

  1. El algoritmo de contenido: desde hace un par de años, Twitter adoptó la fórmula de Facebook al aplicar un algoritmo para priorizar el contenido que se muestra en el feed. Esta opción está habilitada por defecto en todos los dispositivos móviles (aunque puedes desactivarla y volver al feed cronológico habitual) con el objetivo de dar prioridad a los contenidos de mayor relevancia para el lector con base en sus seguidos, las interacciones con éstos y los temas de interés. Así, si alguien a quien sigo marcó uno de esos tuits como Fav, aunque no lo haya retuiteado, Twitter dirá que ese contenido es interesante para mí porque alguien a quien sigo y con quien interactúo lo considera importante para él, entonces me lo muestra.
  2. Los laboratorios de contrainformación: conocidos en el mundo 1.0 como «fábricas del rumor», encontraron su expresión exponencial en redes sociales como Twitter e Instagram donde una persona cualquiera –con un conocimiento básico de la tecnología apropiada- invierte un poco de tiempo y dinero en crear cientos o miles de cuentas aparentemente normales que son administradas automáticamente desde un «centro de control» –como Hootsuite, que es gratis para 3 cuentas y pago para hasta 100- se dice fácil, ¿no? A partir de allí, el dueño y administrador del centro de control sólo tiene que esperar por el mejor postor para alinear a su regimiento de soldaditos virtuales con las posturas que el cliente decida.

Pensando en el contexto venezolano, es fácil imaginar una batalla clásica entre «el bien y el mal»: un laboratorio pro gobierno que apoya lo que ellos dicen hacer y menosprecia todo lo demás, contra un laboratorio pro oposición que hace exactamente lo contrario. Pero la realidad tiene muchos otros matices, en la misma medida que gobierno y oposición tienen diferencias internas y allí es cuando se nos enreda el papagayo a las personas normales que quedamos en medio del fuego cruzado de tuits.

Lilian Tintori en la biblioteca de su residencia luego del allanamiento | 📷 © EFE

Sin embargo, con un poco de ojo educado y voluntad, no es difícil salirse de ese berenjenal. Sólo hay que hacer hábito ciertas prácticas básicas de la comunicación responsable en redes sociales:

  1. Evita la tentación de seguir, retuitear o dar Fav a ningún contenido que venga de una cuenta que no conozcas realmente. Si otra cuenta que tú no conoces dice algo que habías pensado o querías decir, no temas hacerlo por ti mismo. De la misma manera conseguirás quién te apoye en tu círculo de seguidores. Si el temor es a represalias, pues ni lo digas tú ni lo retuitees porque se puede prestar a malentendidos y quedarás en la misma posición de riesgo.
  2. Identifica las cuentas fake. No importa si ese usuario apoya tu misma postura política o equipo de béisbol, ni que tenga o no fotografía, ni que te haya respondido un tuit o que hayan «chateado» vía mensajes directos. Detrás de cada cuenta fake hay una persona real que la maneja, así que si esa persona no es conocida públicamente ni por ti en lo personal, simplemente ignórale.
  3. Evita caer en discusiones ante posturas extremas radicales o insultos vanos. Si recibes un insulto, ignóralo o revisa la cuenta de tu interlocutor: si este te sigue, puedes bloquearlo o reportarlo directamente a Twitter como acoso. En lo personal, aplico el block/unblock a quienes me siguen para insultarme, así dejan de leerme sin darse cuenta. Si reinciden, reporto el acoso. Recuerda que cualquier interacción tuya con el usuario en cuestión provocará que Twitter te muestre más contenido similar a ti y a quienes te siguen.
  4. Lee incluso los argumentos con los que no estás de acuerdo. Twitter es una red de expresión y cada quién puede decir, literalmente, lo que mejor le parezca. Conocer los argumentos de tu «adversario» puede fortalecer los propios o enriquecerlos. Razón por la que es perfectamente normal que Leopoldo López tenga en su biblioteca El Capital (Karl Marx) y Mi Lucha (Adolfo Hitler).
  5. Es imposible que más de 100 millones de usuarios piensen igual –y el mundo sería bien aburrido-, así que evita la tentación aún mayor de convencer al otro del punto que tú defiendes, en algunas culturas esto puede resultar irrespetuoso y desconsiderado y hasta podría provocar que tú mismo seas reportado.
  6. En nuestro caso, los laboratorios involucrados son multinacionales. Así que no te extrañes al ver a ecuatorianos, argentinos, españoles y rusos –por dar algunos ejemplos- desconocidos pretendiendo que saben muy bien qué pasa en Venezuela. En ese caso, tampoco vale la pena discutir con ellos.
  7. Recuerda que tú eres el mayor responsable de lo que consume a través de tu feed pero también eres responsable de parte de lo que tus seguidores consumen, no te dejes llevar por las pasiones.

Conocer los argumentos de tu «adversario» puede fortalecer los propios o enriquecerlos.

Sobre esta base, podemos entonces enumerar las lecciones aprendidas del incidente en la biblioteca de Leopoldo López:

1 La verdad tiene más de una cara y muchos matices. Es preciso evaluar y definir en qué gradación del espectro estamos más cómodos.

2 Es preciso leer y seleccionar contenido de calidad que apoye o refute nuestras posturas y las del adversario.

3 La política no es una lucha de pasiones sino de razones, para eso hay que tomar decisiones informadas.

4Los laboratorios de contrainformación existen y hacen su trabajo de distraer y confundir efectivamente, más en las redes sociales.

5 Mantener un feed limpio es tarea de todos pero comienza siempre por ti; así que sé en extremo selectivo con tus seguidos, los contenidos que compartes y con los que interactúas.

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Autor

Kárlah Acosta

Lic. en comunicación social y LifeCoach. Como periodista trabajé en investigación y producción para medios audiovisuales tradicionales, ahora hago vida en Social Media.

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