¿Cómo se calcula una «propina justa» al pagar por gasolina en Venezuela?

¿Cómo se calcula una «propina justa» al pagar por gasolina en Venezuela?

El tema de la escasez de gasolina que ha afectado –más severamente- a varios estados del país durante la última semana, ha sido el leit motiv que activó a las cuentas de laboratorios en su labor de distraer a la opinión pública de temas más importantes para el futuro de Venezuela: como el estatus de la ayuda humanitaria, el diálogo en Noruega, la continuidad de la Asamblea Nacional Constituyente (a pesar de que aún no presenta proyecto de Constitución) o el llamado –apresurado, por demás- a elecciones parlamentarias hecho por Nicolás Maduro.

Entre las ideas que ellos esgrimen para distraer, me llamó mucho la atención que varios influencers respetables se pegaran en el tema de la propina que se debe o no dejar al bombero -en Venezuela, quien atiende los surtidores en las estaciones de servicio- lo que, a su vez, nos lleva al tan álgido y temido tema del precio de la gasolina en Venezuela. Sí, somos –aunque ya hasta vale decir «fuimos» -un país petrolero y, en favor de la tan mentada justicia social, suena natural que el precio por litro de la gasolina en Venezuela sea considerablemente menor al precio en países que no viven del petróleo; hasta ahí vamos bien. El problema viene cuando ese precio está ridículamente disociado de la estructura de costos del servicio y de la salvaje hiperinflación de Venezuela.

Y allí es donde se enclava el problema con la propina. ¿Qué es una propina decente por el pago de cualquier servicio? Como convención social o de etiqueta, lo menos que se aspira como propina de un servicio prestado es el 10% del costo del servicio. Revisemos algunos datos:

1 El precio de una gandola de gasolina de 40.000 litros es de BsS 1,78; sí, menos que el billete de menor denominación vigente en la actualidad 8que equivale a BsS 2).

2 1 litro de gasolina equivale a BsS 0,00445, lo que llevaría el tanque promedio de 50 litros a un costo de BsS 0,2225. (Todo esto, porque no se ajustaron los precios luego de la reconversión monetaria de agosto del 2018).

3 El bombero promedio gana salario mínimo, sin beneficios, lo que equivale a BsS 25.000, según decreto de abril del 2019. Además de lo que le queda por propinas.

4 Según el CENDAS, en abril del 2019, la canasta básica venezolana estaba estimada en BsS 1.924.265,02.

Nada tiene sentido, ¿verdad? Entonces, ¿qué es lo que se ve en las calles y en las estaciones de servicio?

✓ Pagar la gasolina con un billete de BsS 2 ya implica una «propina obligatoria» de BsS 1,7775 (798,87% del servicio prestado, según las convenciones sociales) y es obligatoria porque esta especie no incluyó ni billetes ni monedas de menor denominación.

✓ La escasez de efectivo ha hecho que los bancos en taquilla y por telecajeros sigan entregando montos diarios irrisorios como BsS 6.000 o BsS 3.000 en billetes de BsS 2.

✓ Nadie quiere aceptar billetes con denominaciones inferiores a BsS 100. Ni siquiera los cajeros en las taquillas de los bancos y a pesar de que el BCV no los ha sacado de circulación.

El venezolano se ha acostumbrado –sí, porque eso ha pasado siempre y no sólo con la crisis actual- a subsidiar el ingreso de los bomberos; también en un esbozo de aquella justicia social -o en un acto de bondad- que no termina de manifestarse y que sí termina siendo peor para el aparato productivo de la Nación al convertirnos en cómplices y copartícipes de sus inadecuadas políticas económicas.

La estructura de costos de bienes y servicios se ve seriamente afectada ante la simple idea de un aumento del precio de la gasolina, en una medida ininteligible para los simples mortales porque -en la práctica- los bienes y servicios alcanzan a duplicar su precio con cada aumento (y esto también ha pasado desde los 80’s, que yo pueda recordar) y son el eje central de molestas protestas que todos los gobiernos se han querido evitar. Lo que a su vez, contradice algunos principios de la economía de mercado (aquellos donde el consumidor es parte importante del establecimiento de precios de bienes y servicios a través de la oferta y la demanda) que los papá-gobiernos que recuerdo han querido esconder, disfrazar, menospreciar o ignorar; lo cierto es que en mi Venezuela –esa que puedo recordar- siempre ha habido un SUNDDE, Indepabis, Indecu, Protección al consumidor o como sea que se llame.

La simple idea del aumento del precio de la gasolina, ha hecho temblar gobiernos; porque los bienes y servicios alcanzan a duplicar su precio con cada aumento e impulsan molestas protestas que todos los gobiernos se han querido evitar.

Entonces, ¿quién tiene la razón? ¿Qué es lo justo: pagar el precio y propina más ajustado a la realidad o seguir subsidiando al gobierno en sus intereses? Lo que es peor… ¿en qué punto esta actitud del venezolano es distinta a la del gobierno rojo en sus «intercambios con Cuba»? Al fin y al cabo, pagamos con petróleo, electricidad –y sabrá Dios qué más- precios exorbitantes por productos y servicios que ya ni siquiera recibimos como el azúcar o los médicos cubanos que nunca pudieron ajustar sus prácticas y experiencias a la realidad venezolana, por ejemplo? Por favor, has ese ejercicio de visualización y déjame saber tu opinión porque –en este momento- me parece exactamente lo mismo.

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Autor

Kárlah Acosta

Lic. en comunicación social y LifeCoach. Como periodista trabajé en investigación y producción para medios audiovisuales tradicionales, ahora hago vida en Social Media.

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